lunes, 14 de mayo de 2012

Fan from Hell


Hace un año me encontraba en las últimas horas del Campamento Krusty, nombre con el cual bautizamos a esa suerte de purgatorio que fue estar desde las 05:00 “acampando” afuera del Estadio Azteca.  Como salido de un concurso japonés, sorteamos una serie de pruebas para probar al fanatismo: qué tanto se está dispuesto a ceder un mundo de comodidades, con tal de estar a escasos metros de su ídolo.

Así,  pasamos más de doce horas bajo el sol de Mayo, aguantando la sed para no enfrentar el temido baño portátil, el hambre, el no tener acceso a un lavabo para lavarte las manos, entre otras inclemencias. ¿Por qué buscar repetir la experiencia ya vivida en el Rose Bowl un par de años atrás? 


Mi fanatismo inició en el '92, cuando U2 visitó por vez primera tierras aztecas con su show mágico-musical ZooTV. Yo era una puberta de secundaria que tuvo su primer acercamiento a través de la maravilla del Achtung Baby.  Y la vida me cambió por culpa de estos irlandeses.

Luego, llegó el momento de los excesos para presenciar su Popmart. En ese entonces vivíamos en Querétaro, y recuerdo mi emocion de pasar a un lado del Foro Sol y contemplar el arco del escenario a la distancia. Compré un limón inflable que sigue siendo la envidia de muchos. Corría el rumor de que mi concierto podría ser cancelado, debido al chistecito de los guaruras de los hijos de Zedillo. El ambiente era tenso, pero como esa fecha iba a ser televisada a todo el mundo al final no pasó a mayores. Gozamos, recordamos y lloramos a Michael Hutchence cantando "Wake up Dead Man", e incluso vimos una banda emergiendo de un limón metálico gigante: todo era posible.

Siguieron pasando los años y llegó el momento del Vertigo Tour. En esa ocasión, me formé con otros amigos en el MixUp de Palmas desde las 6am para ser los primeros en comprar boletos. En esa fila, debo decir que las horas de espera en un crudo invierno chilango se hicieron menos, porque el que me apartó lugar y me hizo reír fue mi amadísimo @Giordanesque. Aunque en esas épocas eramos nomás cuates! Quien hubiera dicho que años después todo cambiaría.

Así, llegó el 2009 y el 360°Tour. Compramos los boletos en la preventa para fans para verlos en el Rose Bowl. Nunca imaginamos que ese concierto lo verían miles de personas alrededor del mundo a través de YouTube. Fue un gran viaje porque la experiencia de un concierto en el gabacho es la cosa mas divertida y ordenada del mundo. Compras con anticipación tu lugar de estacionamiento. Llegas con horas de anticipación y en la tradición de juegos de americano, haces tu TailGate Party en el estacionamiento junto a otros fans. Después entras de manera ordenada y esperas a que inicie. La cosa más tremenda fue que cuando otros se querían meter adelante de tí, la gente alrededor tuya le decía de manera educada que no podía y no había bronca.Se sentía una energía increíble en el estadio, y en un momento Bono lanzó un "Viva México" que fue el orgasmo de la comunidad latina en LA.



Y de esta manera, nos trasladamos a 2011 y la versión Azteca del concierto y el Campamento Krusty. Lo único malo fue la poca educación de la gente que aunque ya estábamos en el Inner Circle, cuando ibas al baño y regresabas temías por tu vida porque no te dejaban pasar porque pensaban que te ibas a meter. Una pena y el trago amargo de la noche.

Y con temor a uso trillado del cliché, la forma en la que se aloca la gente en un concierto en México es tremenda. La forma de corear canciones, de entregarse a la banda, de hacer que el piso se estremezca el algo que se te queda tatuado en la memoria.

Me emocioné, lloré, canté, escuché canciones que rara vez tocan en vivo y los tuve a menos de 10 mts de distancia. Tanta madriza valió la pena. No me arrepiento aunque no sé si lo volvería a hacer. Creo que esas experiencias de estar en un Inner Circle de una banda como U2 que es tan querida en México es algo que sólo se puede vivir una vez.



Y me preguntarán ¿ porqué? Porque amo su música y admiro a Bono como persona. No cualquiera utiliza la fama en favor de causas ajenas. No cualquiera tiene tan plantados los pies en el suelo. No cualquiera se sale a festejar su cumpleaños afuera del Pujol y pide champaña para los fans que lo esperan a fuera. Convive con su fama, disfruta su dinero, ha hecho pésimas inversiones pero no se pierde de vista al hombre. A ese que se emociona con su útimo disco tanto que lo pone  a todo volumen para que un fan oportunista lo grabe y lo cuelgue a la red. Me decía mi papá que le cae bien Bono porque es alguien que se reune con Jefes de Estado y no se quita los lentes. Porque no puede perder al personaje, pero tampoco se pierde en él. 

Y por eso, bien vale joderse unas horas con tal de vivir algo para contarle a los nietos...


2 comentarios:

Nerea dijo...

Alberto y yo asistimos también al concierto del 14 de mayo. Fue una santa corretiza pues mis abuelitos, que acababan de irse a vivir a Querétaro, estaban acá para festejar 10 de mayo, cumple de mi abue y su aniversario de bodas :S además de que yo voy a la escuela los sábados. Correr de la escuela a la casa, atragantarnos la comida y salir en desbandada a las 4 y cacho de la tarde para lanzarnos en transporte público al Estadio Azteca.

Si bien conocía a U2 por Alberto, el fan era él. De cumpleaños le ayudé a comprar los boletos desde septiembre, pero con mi humilde aportación estábamos en el palomar, jaja. Aún así él estaba contento porque estábamos ahí. Fueron varias horas sentados en las gradas de piedra (pues llegamos en menos de media hora para nuestro asombro) antes del concierto. Y con el concierto descubrí ¡que sí soy fan de U2! Jajaja
Me encantó vivirlo con él y repetiría la experiencia, aunque tal vez haría el esfuerzo de estar un poquitín más cerca :)

Unknown dijo...

Me falta esa experiencia. Verlos desde lejísimos!
Gracias por contarme su experiencia ;)