jueves, 26 de abril de 2012

Viscoso pero Sabroso


Para Carlitos, Ori y la Tuza María

I love the nostalgic myself. I hope we never lose some of the things of the past
Walt Disney

A propósito del Día del Niño, me han invadido los recuerdos de algunas cosas que comíamos en nuestros años mozos para compartirlos con ustedes:

Sandwich de Quik
1er Paso: una rebanada de pan Bimbo.
2do Paso: empanizarlo con chocolate Quik.
3er Paso: ponerle otra rebanada de pan encima.

Si uno se quería ver sibarita, podía incluirle rebanadas de plátano, pero la cosa era más bien simple. Esta joya gourmet era un clásico en mi casa, y fue para mí un auténtico shock cuando unos primos me dijeron que era la cosa más asquerosa que habían visto en su vida.  Ahora sufro en silencio porque ese legendario sabor del Quik ochentero es sólo un recuerdo que conservamos algunos afortunados. (Nota: nunca intentar hacerlo con la equivalencia a la tortura infantil de una madre preocupada por la nutrición: el temido Cal-c-tose).

Licuado de Chocokrispies
Esto fue un invento de mi hermano: se molía el cereal en la licuadora hasta hacerlo polvo, después se le agregaba leche hasta que adquiriera consistencia de engrudo y ya estaba listo para “beberse”. Si uno no podía acabárselo quedaba el consuelo que podía usarse para pegar piñatas…

Croquetas con Mermelada
Mi hermana tenía una amiga que aseguraba que este era un manjar de los dioses. Si, así tal cual lo leyeron, ella competía con su Fido particular por las Pedigree y las sumergía en mermelada de fresa. Temo por las consecuencias que haya tenido esto en su frágil salud mental.

Pastel crudo
Para todas aquellas a quienes Santa o los Reyes les hayan otorgado de tener un Easy Bake. Ahí comprobé que la masa cruda no le hace nada a la panza de un niño, contrario a lo que cualquier abuela aseguraba. Sobra decir que uno comía pasteles crudos porque es inhumano hacer esperar a cualquier infante a que su hornito rosa de plástico y su foco milagroso horneen un pastelito en un nanosegundo!

Dulces Gringos
En un México pre-TLC, el  deseo infantil era representado en los Milky Ways, los Ring Pops, los Runts y el invento del siglo: los Pop Rocks. Éstos últimos eran mis favoritos, porque corría el mito urbano de que si comías unos y luego te tomabas una Coca tu muerte era inminente porque te explotaría la panza.  Las nuevas generaciones nunca entenderán lo que era saber que tus papás irían de viaje al gabacho, y a su vuelta comerías los más dulces manjares ideados por un tal Willy Wonka.

Estos son sólo algunos de mis primeros placeres culpables. Me encantaría que me compartieran los suyos y saber cuáles conservan a la fecha ¡Seguro que  tendremos algunos en común!

jueves, 12 de abril de 2012

Rancho San Josemaría

"No son sólo quesos... son los quesos de Catalina y Martín".

Conocimos a Martín, a Catalina y su hijo la semana pasada al visitar el Rancho San Josemaría en Querétaro. La historia de esta familia chilanga-cuasi-queretana empezó hace nueve años cuando ciertas circunstancias los orillaron a buscar salir del inseguro DF. Así, por azares del destino llegaron a Querétaro para iniciar -literal- una nueva vida.

Su historia va mas allá del cambió de Martín por un traje y mocasines a unas botas de hule y  jeans. Va más allá, porque de ser el sueño de jubilación de una pareja para pasar sus años en una "granja con animales", se convirtieron en productores de queso premiados con medalla de plata y bronce en los World Cheese Awards. En el cómo una pequeña familia que quiso aprender a hacer queso, en un lapso de cuatro años le gana a decenas de productores mundiales ¡Parece trama de película inglesa!

El visitarlos y conocer a las 'niñas' es una gozada. El conocer el proceso para hacer su queso, poder tocar a los animales, ver el cuidado con el que hacen sus productos y degustarlos al final es una experiencia que vale mucho la pena. Es esa oportunidad, lejana para cualquier capitalino el de acercarte a un productor y saber que él hasta hace unos años batallaba como tu contra el Periférico y añoraba el sueño de una vida campirana.

Cuando Martín explica el periodo de aprendizaje que los llevó a dónde están ahora, uno no puede esperar a que le hagan su película biográfica, saboreando mirar en la pantalla el momento en que intentaron ahumar su primer queso para descubrir que se había derretido, o mirar con asombro a los franceses que les piden que no le laven el hongo al queso que ya ha madurado, entre muchas otras anécdotas.

Lo que me quedo de esta hermosa visita fue que lo que el trabajo duro y el amor por lo que haces puede lograr. Y sobre todo eso: no es un queso... es el que hacen Catalina y Martín!

Si quieren ir a conocerlos, háganlo acá y si quieren comprar sus productos en el DF, háganlo con Lactography

foto cortesía de @Giordanesque

martes, 3 de abril de 2012

The Wonder Years

Didn't your mother ever tell you not to play with your food? Zazú (The Lion King)

Hace unos días mientras realizaba con maestría el arte del zapping, miré una escena de la película 'Elsa & Fred". Para aquellos que no la han visto trata del amor que se desarrolla entre dos ancianos: él aburrido y esperando morir de cualquier enfermedad que él tiene en la mente y ella disfrutando la vida. En algún momento de la cinta, los personajes van a un restaurante y al disfrutar un postre Elsa le dice a Fred que le meta el dedo al pastel y se lo chupe, a lo que él se niega diciendo que 'es una falta de educación'.

En 'Patch Adams' cuando una paciente pierde las ganas de vivir, Patch para reanimarla le concede su deseo infantil: jugar en una alberca de fideos. Clásico momento hollywoodense que seguramente a más de uno se le antojó.

Esto me dejó pensando en el momento en el que crecemos, perdemos imaginación, ganamos reglas y dejamos de divertirnos al comer. Recuerdo que lo que más me gustaba que me dieran de comer era sopa de letras, y el momento de ir pescando para 'escribir' al filo del plato, convertía el comer en una mini-aventura. También me viene a la cabeza el ritual infalible de cómo comer una galleta Oreo con leche, o el ir comiendo capita por capita una galleta barquillo de Mac'Ma. 

Hace cosa de unos meses, en una comida memorable, el chef Manolo Najera contaba cómo el chef Grant Achatz había hecho un menú para un Pop-up en su restaurante Next. El cual se basaba completamente en los recuerdos de la infancia ochentera para muchos treintañeros. El menú incluía joyas como recibir tu comida dentro de una lonchera, comer el tradicional Mac 'n' cheese, y hasta el chef disfrazaba en la comida coles de Bruselas para que te gustarán! (Pueden leerlo acá). 

¿En qué momento llegó? Ése... dónde las formas en la mesa y la mirada de otros comensales nos lleva a guardar la compostura y el ver con nostalgia como el merengue de una tarta se queda esperando a ser sólo tocado por el frío tenedor en lugar del dedo juguetón.

¿Cuándo jugaremos de nuevo con la comida? Les pido compartan ejemplos de lo que ustedes hacían al ser niños y que ahora recuerdan con nostalgia. Como ejercicio de 'relajación gastronómica' les propongo esta fácil premisa: juega con tu comida.

Hagamos algo más allá del conmemorar el Mes del Niño cambiando el avatar por una fotillo infantil, mejor volvamos a la infancia... seguro que lo pasamos mejor.