Para Carlitos, Ori y la Tuza María
I love the
nostalgic myself. I hope we never lose some of the things of the past
Walt Disney
A
propósito del Día del Niño, me han invadido los recuerdos de algunas cosas que
comíamos en nuestros años mozos para compartirlos con ustedes:
Sandwich de Quik
1er Paso: una rebanada de pan Bimbo.
2do Paso: empanizarlo con chocolate Quik.
3er Paso: ponerle otra rebanada de pan encima.
Si uno
se quería ver sibarita, podía incluirle rebanadas de plátano, pero la cosa era más
bien simple. Esta joya gourmet era un clásico en mi casa, y fue para mí un auténtico
shock cuando unos primos me dijeron que era la cosa más asquerosa que habían
visto en su vida. Ahora sufro en
silencio porque ese legendario sabor del Quik ochentero es sólo un recuerdo que
conservamos algunos afortunados. (Nota: nunca intentar hacerlo con la
equivalencia a la tortura infantil de una madre preocupada por la nutrición:
el temido Cal-c-tose).
Licuado de Chocokrispies
Esto
fue un invento de mi hermano: se molía el cereal en la licuadora hasta hacerlo
polvo, después se le agregaba leche hasta que adquiriera consistencia de
engrudo y ya estaba listo para “beberse”. Si uno no podía acabárselo quedaba el
consuelo que podía usarse para pegar piñatas…
Croquetas con Mermelada
Mi
hermana tenía una amiga que aseguraba que este era un manjar de los dioses. Si,
así tal cual lo leyeron, ella competía con su Fido particular por las Pedigree
y las sumergía en mermelada de fresa. Temo por las consecuencias que haya
tenido esto en su frágil salud mental.
Pastel crudo
Para
todas aquellas a quienes Santa o los Reyes les hayan otorgado de tener un Easy
Bake. Ahí comprobé que la masa cruda no le hace nada a la panza de un niño,
contrario a lo que cualquier abuela aseguraba. Sobra decir que uno comía
pasteles crudos porque es inhumano hacer esperar a cualquier infante a que su
hornito rosa de plástico y su foco milagroso horneen un pastelito en un
nanosegundo!
Dulces Gringos
En un
México pre-TLC, el deseo infantil era
representado en los Milky Ways, los Ring Pops, los Runts y el invento del
siglo: los Pop Rocks. Éstos últimos eran mis favoritos, porque corría el mito
urbano de que si comías unos y luego te tomabas una Coca tu muerte era
inminente porque te explotaría la panza. Las nuevas generaciones nunca entenderán lo
que era saber que tus papás irían de viaje al gabacho, y a su vuelta comerías
los más dulces manjares ideados por un tal Willy Wonka.
Estos
son sólo algunos de mis primeros placeres culpables. Me encantaría que me
compartieran los suyos y saber cuáles conservan a la fecha ¡Seguro que tendremos algunos en común!
