Leí esta maravilla de texto de @martxie sobre el té que me animó a escribir este post.
Debo el amor al té a mis papás. En casa siempre ha habido una pasión por los pequeños placeres. En el caso de mi papá, el amor al tabaco (habano y pipa) y en el caso de mi mamá, un amor-dependencia a la cafeína. Las mañanas en casa siempre eran anunciadas cuando el aroma del café inundaba hasta el último rincón.
Por lo que nuestras salidas familiares siempre incluían alguna tarde en algún café (antes de que existiera el concepto cafetería como lo conocemos ahora de sillones mullidos, jazz en el fondo y bebidas con nombres extraños). Solíamos ir a un cafetería en San Jerónimo, dónde mi máximo era pedir un té negro infusionado con cereza. Lo comprábamos para casa y el ritual de poner el té en el infusionador de metal y ponerlo en una taza con agua y esperar, era una tarea que exigía mucha concentración en una niña.
Así fui adentrándome a éste mundo, y entre las experiencias que me han hecho ser una amante del té comparto las siguientes:
1. Mariage Frères: Es mi Disneylandia... mi Ítaca. Llegué ahí de la mano de una amiga francesa que me enseñó los secretos del barrio de Le Marais. Es la casa de té más antigua de Paris, data de 1854 y entrar ahí es un viaje en el tiempo dónde no importa el exterior, sólo el ahora. Toda la decoración es de madera y los empleados están enfundados en impecables trajes de lino dispuestos a mostrarte los aromas que esconden sus enormes latas de té, que están acomodadas a sus espaldas a manera de botica. Mi mezcla favorita es Marco Polo y era tal mi adicción que antes lo pedía por correo. Hace unos años fui la persona más feliz del mundo cuando mi hermana me sorprendió al enseñarme que en Williams-Sonoma venden esas latitas negras que guardan una joya.
2. Tealosophy: A Inés Bertón la descubrí en este texto, que relata sobre lo difícil que es ser "una de las doce narices del mundo capaces de distinguir cinco mil 'notas' distintas". Amé la historia porque nunca me había puesto a pensar en el viacrucis que representa para una de estas personas el enfrentarse a diario a un mundo de olores (como Grenouille de El Perfume). Inés aprovechó este don para hacer las mezclas más maravillosas y exóticas del mundo. Posteriormente tuve la fortuna de hacer un viaje a Buenos Aires y no perdí la oportunidad de visitar Tealosophy y descubrir una parte de su legado.
3. The Coffee Bean & Tea Leaf: Conocer a David DeCandia ha sido uno de los momentos épicos de mi vida. Este hippie viaja por todo el mundo y es quién compra el té y hace las mezclas de CBTL. Es el más acérrimo defensor del té, del ritual de beberlo y de cómo cuidarlo como a un tesoro. Coffee Bean fue uno de los pioneros en vender té de hoja entera en Estados Unidos. En comercializarlo en bolsas de nylon triangulares para que el té se infusione correctamente.
En infusionar tés lattes directamente en la máquina de espresso y no usando un jarabe con un sabor a Chai, hacer the real thing con té de hoja entera. Es una enciclopedia del té y el conocerlo y saber lo que hace para ser su embajador es algo increíble.
Lo rico de la historia es que se va enriquenciendo a diario. Equiparo el acto a beber esa primer taza matinal al acto de saber que estás vivo... y que vale la pena.



5 comentarios:
¡Wow! Tanto hablas de las mezclas de CBTL que creoq ue en cuanto me sea posible deberé darme una vuelta para conocerlo, ya me has antojado mucho. Ojalá pueda probar alguno pronto: además esa idea de que hacen "the real thing" se me hace súper atrayente.
La verdad yo siempre he sido más fan del café (más o menos como narras que era tu mamá). Empero he abusado tanto de que a mis 27 años debo bajarle por el bienestar de los riñones. Hace como 3 años fui descubriendo el placer del té de la mano de una amiga y de mi novio. Hoy doy gracias a ello porque en estas semanas que por salud me prohibieron el café, sin el té creo que habría enloquecido.
Gracias por compartir tu pasión :)
@Nereavpv
Muy lindo Issa. La verdad es que me gusta saber que aprecias la esencia del té. Es una bebida que está hecha para ser más de lo que creemos, no para ser un polvo chafa que se puso de moda. En fin, ojalá pronto podamos ir a la casa de té de la Roma, porque me importa tu opinión. Gracias por la mención. :)
Una seguro que la visitaré este año, tomo nota!!!
Me sale Atila... :s . Soy Elortegi!!
Muchas gracias por sus comentarios!!
Nerea: si la verdad es que tenemos mucho la costumbre de tomar té sólo cuando nos prohiben café o cuando estamos enfermos. Pero ya que le entras, es una maravilla.
March: Cuando quieras vamos a Caravensarai, me encantaría ir contigo!
Elortegi: supongo que irás a Mariage, es una pasada! muxus!
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