lunes, 16 de mayo de 2011

"My heroes are the ones who survived doing it wrong, who made mistakes, but recovered from them" Bono

Mi último post data del 2008. Han habido muchos cambios en mi vida desde entonces.
Quería reinaugurar éste espacio compartiendo la experiencia que viví el sábado.
Fui una más de las 100,000 personas que se rindieron en el Azteca ante cuatro individuos que son los últimos vestigios de lo que llamamos estrellas de rock: U2.
Empecé a ser fan en 1992. Y todo fue por mi hermano. Fue al ZooTV y me traumé de por vida porque no me llevó. Su respuesta ante mi reclamo puberto fue "para qué quieres ir si ni los conoces?". Lo cual era cierto, pero a mis 12 años era justo tener una guía de mi hermano mayor. Así que no fui y me arrepentiré de por vida de no haberlo hecho. Pero en su defecto me propuse conocer a éstos irlandeses. Y así empezó...
En el camino convertí a dos de mis mejores amigas al lado oscuro.  Mi fanatismo irradiaba tanta locura que me siguieron la corriente y al final aman su música tanto como yo.
Así llegó el Popmart y uno de sus discos más odiados: Pop. Aunque es un disco que a mí me gusta mucho. En ésa época nos mudamos a Querétaro y recuerdo que cuando veníamos al concierto e iba de camino del aeropuerto a la civilización (por el camioncito de Primera Plus) y pasé frente al Foro Sol  ví a lo lejos el arco amarillo del escenario me emocioné lo que nunca. Para mi fortuna, ése concierto está inmortalizado en un DVD, y nunca se me va a olvidar el show de los encendedores en New Years Day y las lágrimas de Bono por la emoción y al dedicarle One a Michael Hutchence.
Luego llegó el Vertigo Tour y mi fan from hell versión 1.0 salió a flote: el estar un diciembre a las 5am en al fila del Mixup de Palmas junto con una veintena de personas esperando a que el amo de los boletos se dignara a las once de decidir nuestra suerte. Ésa fila es un parteaguas: la hice junto al hombre que ahora es mi casi esposo. En ése entonces sólo eramos amigos que nos veíamos a lo lejos con ojos de "lástima que seas ajeno". Siempre le digo que en ésa fila me enamoré de él. No sólo por estar horas en el frío invernal esperando que dieran las once. Si no por que él se puso a organizar a toda la fanaticada y hacer la famosa listita para que nadie se colara.
Llegó el concierto y cada quién se fue por su lado. En el Vertigo Tour, el amo de los boletos nos vio la cara y  compré los boletos más caros que mi sueldo de Supervisor de Starbucks podía comprar, y todo para estar en el lugar más lejano. Fue un concierto épico. La segunda fecha la ví desde plateas por una invitación de último momento de un amigo. Estaba en una junta de trabajo en el Centro Histórico y tenía menos de una hora para estar en el Azteca. No sé cómo le hice pero lo que más recuerdo es ir corriendo por la rampa del Azteca cuando escuchaba los acordes iniciales de City of Blinding Lights mientras yo dejaba el pulmón de fuera y empezaban a brotarme lágrimas de emoción.
Llegó el U2-3D, y mis 6 grados de separación de Bono se redujeron cuando me invitaron a la premiere y el productor de la peli la presentó. Amo "Love and Peace or Else" es un gran momento.
Y así, llegó el 2009. Mi hermana y su esposo viven en California. Así que cuando se anunciaron las fechas del  U2360°  mi meta estaba clara: ir al Rose Bowl. Compramos los boletos con meses de anticipación mediante la venta de U2.com y planeamos el viaje. Fue un viaje increíble porque fue el primero que hice con mis hermanos ya adultos... llegó el día y la verdad es que el ver un concierto en el extranjero es la cosa más chingona. No lo digo por malinchista, si no porque es verdad. La organización, el orden y la educación de la gente de California es otra cosa. Llegamos con mucho tiempo, nos estacionamos sin problema al comprar el espacio de estacionamiento con días de anticipación. Hicimos un picnic en las áreas designadas y vimos la tradición del Tailgate Party en su máximo. Sabíamos que ése día el concierto sería filmado; por lo que nos esperaba un show increíble. Pensé que sería el concierto de mi vida...hasta el sábado pasado.
Nunca pensé que mi fan from hell saldría de esa manera tan desbordada. No llegué al extremo de acampar porque ¡alguien tiene que trabajar! pero el viernes en la noche fuimos por los brazaletes para el Inner Circle y nos tocó la fortuna de escuchar el soundcheck de la banda.
El sábado nos levantamos para estar a las 5.30 en la fila del Azteca. Esa fila fue la versión de Campamento Krusty o un castigo tipo "Saw". El estar tantas horas bajo el rayo del sol, protegidos por unos impermeables de Mickey Mouse de Disneyland que pegamos con diurex, sentados en el suelo, sin querer tomar agua por la pesadilla que resultaba ir al baño fue casi demasiado. Pasaron 8 horas en esas condiciones hasta que llegó el momento de que se abrieron las puertas para ingresar. La verdad es que fue muy ordenado el llevarnos por bloques de 150 personas para evitar el aperre. Entramos y el ver The Claw cada vez más cerca es una experiencia que pone la piel chinita. Así nos fuimos acercando para agarrar nuestro lugar exactamente frente al escenario. En el Rose Bowl te quedabas en tu lugar y no tenías que estar peleando a muerte por él, si alguien se quería meter tus vecinos les decían en forma educada que ese lugar ya estaba apartado. En México las cosas son muuuuy distintas. Nos vimos de nuevo en la necesidad de no tomar agua porque el salir al baño y regresar era una batalla de supervivencia. La verdad es que había de todo. Desde los fans buena onda que nos ayudábamos entre todos hasta la gente loca que veía en cada persona que osaba pedir permiso para cruzar e ir al baño a un usurpador de lugar. Me tocaron gritonizas de gente como nunca. Lamentable.
Empezó Snow Patrol... un poco fresas pero buenos músicos. Y a las 9:45 al ritmo de Ingrata de Café Tacvba empezó la magia. Cuando eres fan from hell no te imaginas estar tan cerca de alguien a quien admiras tanto. El tenerlos a menos de 5mts es algo surrealista ¡No sabes para dónde voltear! Estar en ése estadio, en mi país,  con mis hermanos y mi casi esposo es un momento indescriptible. El tiempo se me pasó y yo no deje de brincar, de gritar, de cantar y de asombrarme de estar ahí, en ése momento. Tocaron "Magnificent" y el mundo se detuvo para L y para mí: nuestra canción, ahí: para nosotros. Fue hit tras hit tras hit y una emoción tras otra. Los grandes momentos: Out of Control, Zooropa y Scarlet que nunca había escuchado en vivo. Zooropa es una gran, gran canción de un disco que estaba totalmente adelantado a su época. Me gusta por experimental.
Me gusta U2 porque no se toman en serio, porque se han reinventado tantas veces y están en un lugar que saben pueden hacer lo que se les de la gana. Y lo hacen bien.
Y de Bono que más de puede decir que no hayan dicho nada. Sus haters y los posers de haters deben de tener toda clase argumentos. Es un hombre que yo admiro porque sabe usar el reflector a su favor y a favor de sus causas. Y es un hombre que se mantiene sencillo. El ponerse a chupar a fuera del Pujol con champaña con sus fans es un ejemplo. Es un hombre que se mantiene hombre. Muchas estrellitas se marean arriba de un tabique. Que fácil es criticar cuando uno no levanta un dedo en beneficio de tu comunidad más inmediata, ya no digamos África, etc.
El cansancio, la asoleada y la deshidratación fue lo de menos. Estuvimos ahí y es algo que nunca voy a olvidar. Aquí una foto que yo tomé en el extásis total:

Nos vemos en la siguiente gira...

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